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La
imagen de la Verónica portando en sus manos el paño en el que
quedó estampado el rostro de Jesucristo ha dado el nombre a este lance,
fundamental en el arte del toreo de capa. Es también el más frecuente al
recibir al toro. El torero, con el capote sujeto con las dos manos, cita
al astado, adelantando el capote y sacando hacia atrás la pierna
contraria. Así se trae la embestida. Al acabar el lance se adelanta la
pierna que antes se retrasó, quedando colocado para la siguiente
verónica.

Se
suele rematar una serie de verónicas con este lance. El torero,
apenas el toro le sobrepasa, recoge el capote sobre el costado
obligándole a girar a su alrededor.

Natural
Se coge la muleta con la mano izquierda, sin estoque. Se
busca la distancia al toro, se adelanta el engaño y cuando el
toro inicia la arrancada se saca la pierna para romper la
trayectoria rectilínea de la res. Se deja correr la mano para
mandar la embestida lo más lejos posible, teniendo en cuenta que
el remate tiene que ser siempre por bajo.
Derechazo
Se utiliza la misma técnica del natural, pero la muleta se
empuña con la mano derecha y con la espada montada.
De
pecho
Es la consecuencia de los dos anteriores. Después de los
naturales, el toro gana terreno o se queda corto. Hay que vaciar la
embestida de la res (que se viene encima) con este tipo de pase.
Estatuario
El torero se queda quieto y levanta el engaño para que pase
el toro.
Trinchera
Se realiza de derecha a izquierda, recortando la embestida del toro
con un muletazo por bajo para someter al astado.
Manoletina
De frente, con los pies juntos, se pasa la muleta, sujeta con la
mano derecha, por todo el lomo del toro.
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